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Magazine-AR -
Desde el Mundial
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Escrito por Ricardo Flesler (Desde Sudáfrica para Argentina.co.il)
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Lunes 14 de Junio de 2010 02:22 |
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 Argentina tiene muchos problemas. Leo Messi no es uno de ellos. Ahora le toca a Diego Maradona analizar seriamente al equipo, detectar los verdaderos problemas de y tomar decisiones drásticas.
Por mucho que Lio se haya empeñado durante dos largos e inacabables años, desde la medalla de oro de Pekín hasta Suráfrica. Por mucho que se haya dudado de su fútbol, algo que visto en cualquier lugar del mundo parecería una herejía. Por mucho que se haya dudado de sus sentimientos. Messi nació en Rosario y es argentino.
La Pulga se siente como un argentino, a pesar de que el fútbol le llevó a Barcelona siendo un niño, nunca renegó sus orígenes. Vive, habla y siente como un argentino.
Mientras los demás murmuran, él calla. Mientras los demás cuchichean, él sonríe de costado. Mientras los demás gritaban y dudaban de su patriotismo, poco antes de los Juegos Olímpicos del 2008, él guardó silencio.
Messi siempre está calladito. Sólo sabe hablar en la cancha. No quiere contestar a nadie con palabras. Su fútbol habla por él. Y cuando juega Lio, hasta Maradona se tiene que entregar a su talento.
Argentina ya empezó el Mundial. Le ganó a Nigeria en un partido que empezó pintando a goleada y terminó con sustos. Pero todavía no llega a funcionar como una verdadera selección. Y el problema no es Messi.
Los argentinos tardaron dos años, pero se dieron cuenta. Messi, en el día más deseado, en el día más esperado, en el día más necesario, cumplió como siempre. Ahora saben que él nunca falla.
Ahora le toca a Maradona detectar los verdaderos problemas de su equipo y tomar decisiones drásticas. "Estás en un Mundial, en el que todo pasa muy rápido, como en Fórmula Uno, y si errás te fuiste", dijo tras sufrir en los últimos minutos de la victoria ante Nigeria.
1) El problema es que Jonás Gutiérrez no funciona como lateral derecho. 2) El problema es que no hay equilibrio en el equipo con una defensa vieja y agrietada y un medio campo donde Mascherano no puede manejar todo. 3) El problema es que Di María entró en el Mundial superado por el acontecimiento. 4) El problema es que Higüaín se autodestruye en su ineficacia.
El problema es que Lio no es la solución para todo. Siendo el mejor del mundo, como lo es, tampoco se le puede pedir la luna. Aunque él, callado como siempre, tímido como de costumbre, igual alcanza una escalera, sube hasta el cielo, agarra la luna y se la sirve a Diego en bandeja. La Pulga sí que llegó al Mundial.
Pero sólo se trata del primer partido. Ahora falta que llegue la Argentina verdadera.
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