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Magazine-AR -
Desde el Mundial
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Escrito por Ricardo Flesler (Desde Sudáfrica para Argentina.co.il)
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Domingo 20 de Junio de 2010 03:57 |
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 Más de 40.000 meretrices de varios países desembarcan en Sudáfrica en busca de clientes ricos. Las prostitución está prohibida en el país, pero se da un mes de tregua durante el Mundial.
En el Café Rouge, situado en la lujosa plaza de Nelson Mandela, se intercambian cada noche impresiones sobre el Mundial. Los aficionados y la prensa de varios países hablan sobre Messi, Cristiano Ronaldo, Kaka y Rooney... También sobre los robos, las malas comunicaciones y otras deficiencias de un país al que le viene grande una cita así. Entre el público se mezclan chicas de diversa procedencia. Ellas no hablan de fútbol, pero se fijan en todo. Siempre empiezan igual: "¿Hola, estás solo?". Son mujeres dispuestas a ganarse la vida con el torneo.
La prostitución está prohibida en Sudáfrica y es un delito tipificado en el código penal, con fuertes multas, además de continuas vejaciones y abusos de poder. Se especuló con una posible despenalización, pero fue imposible. Al menos, durante el Mundial, la policía decidió dar un mes de tregua.
No importa que haga frío. Cuando se pone el sol, a las seis de la tarde, empiezan a ubicarse en rincones estratégicos. Y ahí están hasta las cuatro de la madrugada, cuando el termómetro se sitúa bajo cero. Las hay de todo tipo y edad. En las afueras del hotel Michelangelo, donde se aloja el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, son frecuentes, como en todos los hoteles más lujosos. Lógico.
Zola es una de las chicas que está en el Café Rouge. Sabe que el torneo reúne a ricachones dispuestos a dejarse el bolsillo por sexo. Pide 1.300 rands (unos 150 dólares) por servicio, un precio inimaginable si no hubiera un Mundial de por medio. Luego, los clientes regatean más que Messi. A 11 kilómetros, en Hillbrow, el barrio más peligroso, la tarifa puede reducirse a 50 rands (apenas 10 dólares). Allí se centra el mercado nigeriano.
Según la prensa local, el Mundial ha significado el desembarco de 40.000 prostitutas en Sudáfrica. Sin embargo, el temor a las autoridades hace que visiblemente parezcan muchas menos. Saben ubicarse y tienen controlados los espacios más productivos. "Ojalá nos hubieran creado zonas seguras para ejercer nuestro trabajo, pero aquí es imposible", dice Zola. Llegaron meretrices de todo el mundo, que operan tanto en la calle como en burdeles. Las hay de Zimbabue, Mozambique, Rumanía, Rusia...
Pero el sexo no es una broma en Sudáfrica, el país con más sida del mundo. Se estima que 5,7 millones de personas viven con el VIH, 500.000 se infectan cada año y el 35% de mujeres portan el virus. Las autoridades temen que estos niveles se disparen durante el Mundial. "Hay chiquitas que están para morder, pero luego se te pueden caer todos los dientes", me cuenta Osvaldo, un cliente argentino que visita Johannesburgo varias veces al año. Las prostitutas son las primeras que saben que pueden infectarse, pero dicen que muchos clientes se niegan a utilizar el condón. La mayoría llegan borrachos y no son conscientes de lo que hacen.
Un recorrido por Johannesburgo demuestra que la prostitución está muy viva. Las autoridades reparten condones gratuitos en los townships, los barrios más pobres de población negra, para cambiar esta mentalidad, mientras que la FIFA ha impulsado su distribución en las zonas habilitadas para los hinchas.
El sida es un gravísimo problema en Sudáfrica, sobre todo en las relaciones heterosexuales.
Durante el Mundial conviene recordar el orden de prioridades: abstinencia, fidelidad y condón.
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