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Magazine-AR -
Desde el Mundial
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Escrito por Ricardo Flesler (Desde Sudáfrica para Argentina.co.il)
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Jueves 24 de Junio de 2010 14:09 |
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 A Messi se lo ve feliz, liberado, tranquilo, solidario, generoso y comprometido. Se lo ve así en Sudáfrica. Orgulloso de haberse quitado un país de encima y acompañarlo ahora con su fútbol.
Antes Argentina renegaba de Lio. Ahora lo adora. Contra Grecia, sin ir más lejos, y a pesar de no haber jugado el partido de su vida (uno de sus miles que lleva jugando desde niño), fue elegido por la FIFA como el mejor del encuentro.
Tardó, pero se libró del pesado griego, de nombre casi impronunciable (Papastathopoulos), que lo persiguió hasta el baño. Aún así, y pese a las patadas que recibió, siempre hay un momento Messi en un partido. Llegó al final cuando Grecia se veía fuera del Mundial por el gol de De Michelis. Ahí emergió la figura de Lio con un par de jugadas maravillosas que no tuvieron el premio que se merecía: el gol.
Ya lleva tres partidos consecutivos sin festejar uno. Una eternidad para la Pulga. Argentina ganó; su papel en el Mundial es impecable: tres partidos, tres victorias, siete goles a favor y solo uno en contra. Pero Messi sigue teniendo una cuenta pendiente, también después de la noche que estrenó la capitanía de la selección con sólo 22 años - es el capitán más joven de Argentina.
Y Maradona, que parece haber conectado en un par de semanas más que en año y medio con Leo, también lo entendió así. No solo le dio el brazalete sino que lo dejó en el campo los 90 minutos. En esa Argentina que disputó el último partido de la primera ronda, sólo Messi, De Michelis y Romero eran titulares. Los demás fueron, poco a poco, rotando; ni Milito ni el Kün acabaron el partido contra los helenos. La Pulga, sí.
20 disparos ha lanzado en Sudáfrica. Dos de sus tiros se estrellaron en el poste (uno ante Corea del Sur, cuyo rechace lo aprovechó Higuaín, y otro ante Grecia, cuyo rechace lo aprovechó Palermo).
En esos inescrutables guiños que tiene la pelota, Messi lleva 270 minutos disparando desde cualquier lugar de la cancha. Pero sin acierto, mientras que el Loco Palermo necesitó apenas nueve para festejar su primer gol en su primer Mundial (cumple 37 años en noviembre) protagonizando otro capítulo más de su película épica.
A Lio, después de 20 disparos y dos postes, no se lo ve irritado; tampoco terriblemente enojado. Basta recordar cómo celebró el gol de Higuaín, parecía el de la final del Mundial, o cómo se subió a los hombros de Palermo tras el 2-0 a Grecia.
Pero para alguien como él, extremadamente competitivo, un gol es mucho más que una celebración con el compañero. "El hecho de que no llega el gol no me preocupa", comentó tras el partido contra los griegos. "Obviamente me gustaría poder marcar, pero bueno, no pasa nada".
No pasa nada, pero sí pasa. La Pulga necesita marcar para acabar con la frustración. Ni más, ni menos. Aunque una cosa está muy clara: Messi no convierte, pero es el dueño de una Argentina que camina fuerte en Sudáfrica y que por ahora lo gana todo.
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