| Parashat Hashavua - Jukat |
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| Magazine-AR - Judaísmo | |||||||||
| Escrito por Rabino Gustavo Surazski | |||||||||
| Miércoles 16 de Junio de 2010 03:23 | |||||||||
Golpe a golpe, verso a verso- La Parashá relata la muerte de Miriam, la hermana de Moisés. "Llegaron los hijos de Israel al desierto de Tzin; allí murió Miriam y allí fue enterrada. Y no había agua para la comunidad, y se juntaron contra Moisés y contra Aharón". No debiera llamarnos la atención que el pueblo quede sediento al morir Miriam. Su figura estuvo siempre íntimamente ligada al agua: Ella fue quien colocó al pequeño Moisés en las aguas del Nilo para salvarlo del decreto del faraón; en el mismo Nilo ella se encuentra con la hija del farón y le ofrece una nodriza (su madre) para su hermano recién rescatado de las aguas; ella fue la primera en tomar el pandero y cantar a Dios luego del milagroso cruce de las aguas del Mar de los Juncos y, finalmente - durante la travesía del desierto - el pueblo de Israel iba acompañado por un milagroso pozo de agua que acampaba junto a ellos y los abastecía. Nuestros sabios nos enseñan que dicho pozo de agua le fue concedido a los hijos de Israel por mérito de Miriam. El Midrash nos cuenta que el pozo "se detenía" junto a los hijos de Israel en cada uno de sus campamentos y se ubicaba frente a la Tienda del Plazo. Los jefes de las tribus lo rodeaban con sus varas y extraían agua de él por medio de cantos. La muerte de Miriam marca entonces el final de una forma de extraer agua. A la luz de estos comentarios rabínicos podemos entender mejor el episodio que sucede a la muerte de Miriam y que marcará el punto de inflexión en la vida de Moisés (BaMidbar 20, 1-13). La historia nos muestra que las palabras y el canto dejaron de ser efectivos a la hora de extraer agua de la rocas. Luego de la muerte de Miriam, sólo los golpes podían hacerla aflorar. Moisés golpeará la roca y jamás podrá ingresar a la tierra con la que tanto soñó. La Torá no sólo nos ubica frente a dos modelos pedagógicos diametralmente opuestos (la palabra vs. los golpes), sino también frente a dos vías diferentes para la resolución de conflictos: todo desacuerdo se puede resolver por medio de la palabra o por medio de la violencia. El pozo de Miriam no sólo se define como milagroso por haber vagado en el desierto junto al campamento de Israel. El milagro se hace aun más visible cuando nuestro pueblo ve que la palabra - ¡no los golpes! - son la auténtica fuente para relacionarse, dialogar y negociar. ¡Shabat Shalom!
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