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Magazine-AR -
Judaísmo
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Escrito por Rabino Gustavo Surazski
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Miércoles 18 de Agosto de 2010 03:20 |
 Desde abajo
- Parashat Ki Tetzé es una sección colmada de preceptos, a tal punto que casi un octavo de los seiscientos trece preceptos de la Torá se encuentran contenidos en ella.
Este número despierta asombro. Suena desproporcionado que existiendo cincuenta y cuatro secciones en la Torá, un octavo de sus preceptos se encuentren concentrados en una sóla Parashá.
Por momentos daría la impresión que Moisés - en sus últimos días de vida - decide mencionar estas leyes de manera aleatoria y desordenada. Pero si hacemos una lectura más a fondo, veremos que existe una lógica en el ordenamiento de estos preceptos. De hecho, podemos afirmar que Parashat Ki Tetzé es una adecuada prolongación de Parashat Shoftim que leímos hace una semana.
Parashat Shoftim es una sección que hace hincapié en lo colectivo, mientras que nuestra sección semanal acentúa lo particular; ambas tratan temas parecidos aunque desde una prespectiva diametralmente opuesta.
Parashat Shoftim habla de la justicia, mencionando el marco jurídico que cobrará forma en el nombramiento de jueces, guardianes e incluso del rey, mientras que nuestra Parashá semanal habla de la justicia ejercida por el hombre particular. Se menciona allí leyes dirigidas al individuo, como aquellas que dan marco ético a las relaciones comerciales.
En la sección anterior la Torá dice: "Jueces y guardianes tendrás en todas tus ciudades" (Dvarim; 16-18), mientras que en nuestra Parashá se nos ordena: "Pesa exacta y justa tendrás" (Devarim; 25-15). En la Parashá anterior se nos dijo: "Pondrás sobre ti un rey" (Dvarim; 17-15), mientras que ahora se nos impone: "No oprimas al jornalero pobre y menesteroso" (Dvarim; 24-14).
Ambas secciones hablan de justicia y de la construcción de una sociedad ordenada, pero lo hacen desde una óptica diferente. Parashat Shoftim entiende que ese orden comienza desde arriba, mientras que Parashat Ki Tetzé nos enseña que el mismo se inicia desde abajo, o sea, desde la justicia ejercida por el individuo.
Y posiblemnte no haya aquí contradicción alguna sino que una sección complementa la otra.
En la Argentina de principios de los '80, en los últimos años de la terrible dictadura militar, un candidato presidencial afirmaba en campaña que con la "democracia se come, se cura y se educa".
La verdad es que los años pasaron y dicho enunciado jamás pudo cristalizarse. Los sistemas políticos no son los que salvan a la sociedad, sino que el cambio debe nacer desde abajo. Mientas la "mente torcida" del hombre particular no se enderece, los sistemas políticos siempre serán impotentes.
En países donde abunda el crimen y la violencia, se suele reclamar leyes más duras contra aquellos que infringen la ley. No obstante, las leyes, los jueces y los guardianes podrán persuadir al hombre justo de transformarse en criminal, pero no lograrán jamás transformar al criminal en hombre justo; de la misma forma que organismos internacionales de derechos humanos van a lograr persuadir a países como Noruega de transformarse en países como Irán, pero jamás transformarán a países como Irán en países como Noruega.
Esta es la razón por la cual el hombre particular es el destinatario de nuestra Parashá. La Torá sabe que leyes, jueces, guardianes y dirigentes son fundamentales para la construcción de una sociedad ordenada. Pero sin la ayuda del individuo, todos éstos son un mero protocolo.
¡Shabat Shalom!
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